Asturias es un paraíso, no sólo por su privilegiada naturaleza sino también por su patrimonio histórico-artístico y cultural.
Constreñida entre el mar y la Cordillera Cantábrica, siempre ha tendido a un aislamiento que ha superado gracias a las rutas marítimas y las que vertebran la Costa Verde peninsular recorriendo sus puertos y villas marineras. Otra gran ruta que ha unido Asturias con el resto de la península es la que atraviesa la Cordillera y entra por el centro de la región, ya sea el camino real de la Mesa o la llamada Vía de la Plata por el puerto de Pajares.
Asturias inicia su vinculación al Camino de Santiago en la primera mitad del s. IX, cuando el propio monarca Alfonso II el Casto emprende la peregrinación hacia un despoblado situado en las inmediaciones de Iria Flavia (Padrón), donde supuestos acontecimientos excepcionales habrían revelado la localización de lo que se tomó como el sepulcro del Apóstol Santiago. Se inaugura así la más antigua ruta de peregrinación jacobea, la que pone en conexión la ciudad de Oviedo con Compostela a través de las tierras interiores de la Asturias occidental.
Esta primitiva ruta será transitada con asiduidad desde entonces, aunque poco a poco irá siendo sustituido por el Camino Francés, que va por el sur de la Cordillera. No obstante, Oviedo y su catedral seguirán siendo un referente para los peregrinos, que se desvían por un ramal que cruza la Cordillera por el puerto de Pajares. También eso ocurre en el caso del camino costero, que recorre de este a oeste toda la costa de Asturias, y con un ramal que en Villaviciosa se desviaba hacia el interior.